viernes, 3 de octubre de 2008

Yo a veces no entiendo lo que hago, ¿Y usted?



A veces no entiendo lo que hago... ¿Cuántas mujeres pasaremos por el síndrome de “debo hacer lo correcto”? ¿Y quién nos condiciona a saber lo que es correcto? No sé lo que es en cada persona, en mi caso, es como el susurro de una voz... que a veces grita sin censuras, dado que a veces no quiero hacerle caso. A veces no entiendo lo que digo, otras veces no entiendo lo que otros dicen, total, no se puede restarle importancia a la bendita comunicación no verbal... es innegable que un portazo vale más que mil palabras, al igual que una caricia, una mirada que puede tener mil significados, un beso, o besos, que no son igual al principio que al final de cada historia...

¿Quién puede terminar una relación bajo la lluvia fina? Los besos mojados, los abrazos, las miradas, las frases “esto nos va a hacer mal después”... Yo a veces no entiendo lo que hago... ¿Y él? ¿Entenderá él mi punto de vista? Soy mujer, y el que los demás no entiendan mi comportamiento ya debería ser parte de mi morral espiritual... pero no lo es, y lo peor es que a veces ni siquiera me entiendo a mí misma... pero esa voz que grita desde todas partes y ninguna, ella sabe, y entiende...

Yo a veces no entiendo lo que hago, ¿Y usted? A veces sonrío mirando esos ojillos deslavados, una sonrisa tierna, de trémulo batir, que difumina hasta el más gélido de los corazones... y sin querer hacer poesía, yo no entiendo lo que hago, yo hago lo que puedo... y espero a ese alguien que llegue un día para llenar los espacios, ese alguien que es el mañana... (ese mañana que dicen, nunca llega), porque el hoy, está muy lleno de él, de sus besos, sus abrazos, sus palabras, su fuerza y su mirada, y su entrega. No entiendo lo que hago, y me entrego a eso no sin preguntarme si soy capaz de hacerlo... sabiendo que no es cuestión de esperar que pasen los días y el ciclo se regule... porque ni el ciclo más normal puede detener el hecho de que hago exactamente lo que más odio, y mi piel se rebela, y todo mi ser no entiende lo que hago.

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